viernes, 26 de diciembre de 2008

Un dolor puede enseñarte.

En esta ocasión me referiré a una de las etapas que nos corresponde vivir como seres humanos: Una enfermedad.
La enfermedad es el momento que nuestro ser se desequilibra completamente y es el resultado visible de algo que se estaba gestando bastante tiempo atrás.
Así son nuestras dolencias. Comienzan con una emoción y terminan en un órgano ubicado, que es justamente el que teníamos más débil.
A mi gente normalmente le indico que no se quede solamente en el dolor, por supuesto el dolor es un aviso, pero debemos avanzar en nuestra recuperación.
¿Cómo le saco provecho a una enfermedad?
También esta pregunta causa extrañeza cuando la escucha mi gente, porque no estamos acostumbrados a aprender de nuestra propia dolencia.
Una enfermedad nos lleva a vivir las siguientes experiencias:
a. Conocer especialistas.
b. Personas con la misma situación.
c. Preparación de comidas y/o de bebidas.
d. Ejercicios nuevos.
e. Historias humanas y/o sociales.
f. Centros de salud dedicados a aquello.
g. Palabras y/o conceptos relacionados a una dolencia específica.
h. Gestos de acompañamiento.
i. Grupos de personas que se dedican a meditar por tí, dedicados a orar por tí.
j. Nuevas amistades.
Resumiendo: ¡Se puede sacar provecho a una enfermedad!

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