viernes, 11 de enero de 2008

Sin plata también se puede aprender.


Cuando se acercan los días de la PSU (Prueba de Selección Universitaria) muchos jóvenes y sus familias comienzan a ponerse nerviosos (proceso que comienza cuatro años antes) por el resultado.
En una sociedad que solo acepta un título para reconocer que es verdad que sabe del tema; grupos sociales que miran distinto si la persona muestra un papel para acreditar que es valedero lo que hace.
Existen aquellas personas que no quieren trabajar porque les pagan menos de lo que dijeron en la universidad y esperan meses por un cartón para aceptar un cargo (que implica más plata) y, me pregunto, ¿dónde deja la experiencia?
Existe una joven que va a estudiar veterinaria en una ciudad de la región de Los Ríos. Cuando supe lo que iba a hacer me alegró y le indiqué que comenzara a escribir sus experiencias en una página Web de ¿cómo ha sido su vida en torno a los gatos?, ¿cuáles han sido las conductas aprendidas mientras convivía con ellos?, ¿cómo enfrentó las enfermedades de esos hermanos pequeños?, etc.
Cuando iba diciendo estas cosas, ella me abría los ojos y entendía que era algo distinto, presentado de manera distinta y que podía narrarlo. Toda su experiencia le servirá para atender mejor a sus futuros pacientes como veterinaria.
Hay grupos de papás que no visualizan otra manera de estudiar que no sea la universidad.
En esta semana tuve la posibilidad de aprender y conocer una enfermedad que, como yo no la sufro, no me había aparecido por ninguna parte o bien, si la había visto manifestada, la encontraba natural que sucediera (ahora sé que es una enfermedad), se llama hiperhidrosis facial, la sudoración excesiva, el síndrome de Raynaud y otras patologías asociadas (eritromelalgia, dishidrosis y atrofia pulpejos). Para que me entiendas mejor, es la manifestación de verdaderos goteos por la cara, las axilas, las palmas de la mano y en los pies; la ropa de la persona que lo sufre queda empapada en un minuto; tienen problemas sociales; le ocurre a secretarias, empresarios, estudiantes, dentistas, azafatas, etc. ¿Dónde voy con toda esta descripción breve de aquella enfermedad?
Muy sencillo, lo aprendí en costo cero. Pude aprender algo nuevo para mí.
Como esta página se llama “Propuestas sanadoras”, voy a indicar algunas de ellas por las cuales yo aprendo sin tener que gastar miles y quizás millones de pesos.
a) Aquí está la primera, la red virtual, el servicio en Internet.
b) Las Organizaciones No Gubernamentales (ONG) que desarrollan varios cursos para los ciudadanos en distintos temas.
c) Los institutos de cultura que hay en la ciudad.
d) En la Municipalidad de tú comuna u otra vecina (Corporaciones Municipales).
e) La Iglesia cristiano-católica ofrece “escuelas de verano”.
f) En las embajadas.
g) En las clínicas.
h) En los hospitales.
i) En los Centros de Referencia de Salud (CRS).
j) En los consultorios.
k) Las fundaciones.
l) En el Museo Nacional de Bellas Artes y otros museos.
m) En las bibliotecas de la ciudad.

Debo incluir aquí las experiencias escuchadas de los integrantes de pueblos indígenas, de los trabajadores relacionados con la Madre Tierra o Pachamama (mineros, pescadores y campesinos).
Todo se puede cuando yo quiero aprender.

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