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martes, 10 de noviembre de 2009

Y bajó de peso.

Esta semana tuve un diálogo con una mujer de ojos hermosos que se gana la vida trabajando como secretaria. Joven y se desempeña muy bien en lo que hace.
Me preguntaba detalles de ¿cómo estar mejor de salud?, ¿qué hacer para que la persona que te acompaña sea verdaderamente un complemento y no una carga?
Hasta que llegamos al tema de la gordura.
Tengo esto aquí, tengo esto acá, tengo esto allá y tengo muchas cosas más (parece el coro de una canción), pero estas frases las he escuchado varias veces en mi país.
Luego de escucharla, le consulté: ¿Siempre ha sido así?
¡ Noooooo !
Cuando pololeaba, mi actual esposo me sacaba a pasear, por supuesto que nos besábamos y compartíamos nuestras penas y alegrías tanto de él como las mías.
¡Qué interesante dieta que llevaban! le dije a la secretaria.
No entiendo me respondió.
Ahora lo aclaro:
Para bajar de peso no es necesario tener o auto adjudicarse un sufrimiento o una pena, eso se enfrenta para sacarle provecho. Por lo tanto, en su caso, la pena por la muerte de un familiar les ayudó a bajar de peso.
Otro detalle: las caminatas que ejecutaban juntos. Es muy bueno el ejercicio sobretodo si lo hacen juntos.
El último detalle: El estar enamorado, genera varias hormonas que nos hace sentirnos muy bien. La adrenalina que despertaban ambos antes, durante y después de sus encuentros les aminoraba el apetito.
Tres elementos que les permitió bajar de peso.
Para mantenerse con una adecuada alimentación y buena salud, hay que comer seis veces al día. Eso no provoca engordar si están equilibrados los alimentos.

martes, 27 de octubre de 2009

Una mascota que colabora.

A propósito de un artículo escrito anteriormente sobre los espacios que debemos tener en nuestro hogar, me encontré en una familia (integrada por cuatro personas) que habitan en la comuna de Maipú, un lugar que ocupaba un perro llamado Fósforo. Además habitaban allí unos canarios.
Cuando me acercaba a un sillón para sentarme, me dijeron: “cuidado, allí se sienta Fósforo”.
Siento que el espacio “animal-doméstico” debiera respetarse. Porque he observado a personas que patean o tratan con groserías a sus mascotas y les parece algo normal, como si el animal no entendiera. Es más, el animal si siente, lo percibe y aquello le acarrea dolencias.
Las mascotas pueden ayudarnos a:
1. Acompañar.
2. Aliviar nuestra depresión (pena y angustia).
3. Animar la soledad de una persona.
4. Relajarnos.
5. Defendernos.
Esto hace el Fósforo. También el tiene algunas dolencias (en su cadera izquierda y un miedo vivido en la misma casa).
Tanto las mascotas como sus amos debieran tratarse, por ejemplo, con diagnósticos preventivos. Estoy cierto que esto en el siglo pasado era una locura. Con los estudios realizados tanto en Europa como en América, lo indican como necesario hoy y ¡ahora!