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viernes, 2 de enero de 2009

El duelo por un ser querido.


Ante la muerte del empresario Mauricio Saba, me dedico esta vez a buscar aquellos elementos que me sirvan para vivir en plenitud un duelo.
Habiendo recorrido varios países, aprendí que los musulmanes ante la muerte piensan que esta vida es solo una preparación a otra vida que viene.
Para algunos pueblos originarios la vida y la muerte están unidas en el sol pues lo observan como el origen de todo.
En el mundo occidental, la muerte es negada pues le cuesta plantear el tema en medio de su propia familia y sociedad, se le tiene miedo. También están algunos grupos sociales que, ante la muerte, sienten que se está pasando a una dimensión mejor, una vida más linda y se dedican los presentes en el velorio a bailar (tradición algo olvidada en la zona Central de Chile).
- Para los familiares directos, la muerte del empresario es algo fuerte ya que lo encontraron muerto producto de unos balazos. Así siento que duele mucho aquella escena para los directos involucrados de don Mauricio.
- Para sus trabajadores les puede resultar inquietante: ¿qué razones hubo para que terminaran con su vida de aquella forma?
- Para el país es algo que inquieta ya que también encontraron en parecidas circunstancias a otro empresario en el sector del Arrayán.
- Para usted y para mí ¿cómo enfrentar estas situaciones?
Pueden ser las siguientes variables:
1.- Acompañar a sus familiares durante el período que la realidad de ellos lo requiera, ya que el duelo para algunos dura un tiempo algo largo (un año), para otros más corto (ocho meses), pero hay que acompañarlos.
2.- Acompañamiento de un guía espiritual.
3.- Seguir recordando al ser querido, pero “en buena onda”, sintiendo que el está mejor y espera de nosotros lo mismo.
4.- En el lugar que él o ella habitaba, hacer algunos cambios de muebles, regalar su ropa, más que repartir bienes, practicar aquellas costumbres positivas que tenía la persona.
Repito una vez más, los duelos hay que vivirlos y conversarlos en nuestro medio social.

domingo, 17 de agosto de 2008

Solo miraba a un peluche como juguete.


Compartiendo este fin de semana con una familia, me encontré con el Bastián (hijo menor) y me mostró su peluche que cargaba.
Se llama Meme me dijo. ¡Qué bien!
Le dije ¿cuántos años está contigo? Siete añitos, es mi amigo.
Veo que tu amigo está algo estropeado. Si tiene razón. Le voy a hacer unos transplantes de oreja, ojos y aún no se lo demás, para que quede muy bien.
Los peluches si bien uno los ve como solo juguetes, forman parte importante en la vida de cualquier persona.
Un grupo de soldados en la década de los noventa, luego de cuatro meses sin ver ni estar con su familia, cayeron en depresión. La alternativa más certera fue pasarles un peluche. Al cabo de tres a cuatro meses, la depresión disminuyo en aquel lugar.
Es un aliciente interesante el peluche en los siguientes casos por ejemplo:
1. Cuando te cambias de casa: Los responsables de armar las cajas, pongan en una de ellas las cosas más queridas del niño o niña, en este caso el peluche. Esa caja debe ir con el nombre del juguete por ejemplo. Ese efecto de sentir algo mío en una nueva casa, me evita una depresión tanto por el cambio como por el nuevo lugar.
2. Cuando existe el síndrome de muerte súbita: Algunos niños tienen este síntoma, en este caso se debe evitar la presencia de un peluche al lado de ellos.
3. Para una tomografía o resonancia magnética: Es mejor llevar este tipo de juguetes para que solo esté pendiente del peluche y no tanto del examen que le van a tomar.
4. El duelo de una mamá o papá: Cuando ha fallecido la hija o hijo, a sus papás les favorece tomar el peluche con el cual jugaba, así logran un poco ponerse tranquilos.
5. Para prevenir pesadillas: Los niños se sienten con seguridad al dormir si tienen su objeto preferido al lado.
6. En el momento de las vacunas: En este caso, recuerdo mi infancia cuando a los seis años me colocaron una vacuna y me dijeron antes de: “Vas a mirar ese paisaje que te dibujamos en la pizarra mientras te colocamos una vacuna”. En la pizarra había una laguna con una pata y sus patitos. Ese ejemplo como el tener junto al niño su peluche, distraen la atención y se logra el objetivo.
7. Cuando se van a dormir: Muchas niñas o niños tienen la necesidad de llevar consigo el peluche. Es el olor que han impregnado en el juguete que los hace necesariamente tenerlos consigo. Otros lo necesitan porque sienten el olor de su mamá quien a su vez, sin quererlo impregnó su aroma físico en ello.
Algunas consideraciones más:
a. Cuando hay una falta de cariño, el peluche es el que llena ese vacío.
b. Cuando se está en soledad, el peluche llena ese vacío.
c. Cuando se tiene depresión, el peluche te ayuda a estar pendiente de él.
Estas son algunas de mis propuestas que, si las tienes a bien practicar, los beneficios solo los sentirás tú y, por ende, las personas que te rodean también.

miércoles, 6 de agosto de 2008

Alimenta tu campo afectivo.


Hoy miércoles tuve la linda posibilidad de asistir a un hogar donde hay una familia común y corriente (viviendo un duelo, problemas económicos, cuidando a un nieto, varios integrantes tienen habilidades artísticas, se preocupan de la abuela, etc.), donde habitan el dueño de casa, su señora, su hijo, un nieto y una perra, en la comuna de Pudahuel (lugar de charcos o de aguas).
La dueña de casa me salió a encontrar como a dos cuadras desde su hogar; ella tiene problemas con su vista, pero igual se dio ganas para salir (elemento interesante para cualquier persona que quiere salir adelante, darse ánimo).
Su hijo de veinte años, tiene habilidades artísticas preciosas y atiende a su abuela con cariño.
El nieto es un niño en constante movimiento y ello le permite a la familia completa estar recibiendo mucho cariño, mucha energía por parte de este pequeño que se mueve y mueve por todos lados.
La dueña de casa tiene depresión por duelo y otras variables sociales. Aplicado un cuestionario de catorce preguntas, arrojó 12 positivas, es decir, características que son propias de una persona con depresión.
Ella tiene unas lindas manos para bordar y hacer cuadros en tela con hilos y lanas, mirando una foto o cuadro pintado. Tiene además una actividad espiritual que le favorece llevar de mejor manera su dolencia.
Le faltaba beber más agua, algunas hierbas medicinales en infusión, porciones de ensaladas en su almuerzo y frutas.
Compartimos una taza de té con galletas, mirando unas fotos de un funcionario de Carabinero (este último ya fallecido).
Les escribo esta experiencia porque en el mundo que vivimos, es verdad que se necesita dinero para estar algo mejor. Mi propuesta va a que seamos capaces de invertir en cariño. Póngale un denominativo a ese valor: cariñopeso, euroamor, amordolar, unidad de cariño (uc) en vez de unidad de fomento (UF), etc.
En esta familia como tantas otras deben seguir invirtiendo en cariño para que los problemas se enfrenten de otra manera, con otra actitud.